Cuando quema

La distancia supera este silencio, una opción que suele tomar cuando se queda sola. Entonces deja de pensar en la importancia de estar cerca, camina creyendo en que tal vez una certeza lo calme todo. Espera en vano la llegada de un anuncio para que todo desaparezca, cuando ya nada quede aún seguirá en pie. Su fortaleza es su principal debilidad, un ego que supera la holgura de la duda, de sus dudas y de un punto en que todo se oscurece.
Clama piedad, ejerce un dominio que reproduzca caudales de odio. Un voraz apetito coloca la entereza entre abismos profundos, que teme pero desea probar. Acompañado, un sosiego que termina ante el fulgor de la pasión; afloran desde dentro, empujan cada vez más fuerte, laten sin dejar sospechas y es siempre una espera que no cesa.

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Una respuesta a Cuando quema

  1. Jp dijo:

    La vida punga nos fue amarreteando sueños,
    y las mochilas empezaron a cansar.
    La paciencia, que no sabe mentir cartas,
    nos leyó las manos rubia… y nos bajó el pulgar.
    De tanto jugar con fuego, nuestro incendio se apagó.
    Y esta lástima lastima
    y es una pena…
    si apenas empezábamos a empezar.

    Bye, bye.
    Bye, bye, rubia.

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